Reducen un 15 por ciento la siniestralidad... aunque no siempre

Los híbridos reducen un 15 % la siniestralidad. En España circulan ya unos 70.000 vehículos eléctricos y cerca de 440.000 vehículos híbridos. La conducción eléctrica reduce la siniestralidad y mejora la seguridad vial. El tipo de conducción más pausado y tranquilo que exige un vehículo electrificado o de cero emisiones, favorece una importante reducción de los accidentes... aunque no en todas las ocasiones. A mayor potencia y capacidad del vehículo, estos pueden llegar a dispararse hasta en un 50 por ciento.

Desde hace más de medio siglo, la seguridad se ha mantenido siempre como una de las principales motivaciones de los consumidores a la hora de elegir su coche nuevo. Sin embargo, entre los actuales coches híbridos o eléctricos, a la hora de comprar o alquilar su nuevo coche, los consumidores no incluyen ninguna consideración al respecto ni entre las 20 principales razones a favor, ni entre las 20 principales razones en contra. Parece que en el caso de los vehículos electrificados, la seguridad es como el valor de los soldados en la mili: se les supone.

En España circulan ya unos 70.000 vehículos eléctricos y cerca de 440.000 vehículos híbridos. Apenas un 1,5 por ciento del total de nuestro parque automovilístico. Y, al menos a tenor de las estadísticas, parece que todos ellos están teniendo un mejor comportamiento en materia de siniestralidad vial que el de los vehículos dotados con motores de combustión. Pero, ¿son realmente más seguros los vehículos híbridos y eléctricos? ¿De verdad sufren menos accidentes? ¿Cuál es la seguridad real de un vehículo electrificado, en qué consiste y dónde están los peligros de los vehículos electrificados? Veámoslo.

Los híbridos reducen un 15 % la siniestralidad

Según los datos que arroja el último estudio anual realizado por el equipo de Seguridad Vial de LeasePlan,” los vehículos de tecnologías híbridas están demostrando un mejor comportamiento en materia de siniestralidad que los vehículos de combustión”. Según el informe, “el coche híbrido reduce un 15 por ciento la siniestralidad en carretera con respecto a los vehículos dotados con motores impulsados por motores diésel y gasolina.

Según el citado informe, los vehículos electrificados deben realizar 461.292 km para tener un accidente que implique responsabilidad por su parte frente a terceros mientras que un vehículo diésel realiza tan sólo 394.555 y uno gasolina tiene un accidente en carretera por cada 384.545 km recorridos. Datos obtenidos tras el análisis de más de 12.000 accidentes sufridos por las unidades de vehículos de empresa de la flota de vehículos en alquiler de LeasePlan. Es decir, un vehículo híbrido precisa recorrer 70.000 km más para tener un accidente que un vehículo con motor de combustión.

Según comenta Pedro Fernández, responsable de Seguridad Vial del Área Técnica de Vehículos de LeasePlan, “se confirma una percepción de conducción más calmada en los vehículos híbridos, lo que tiene como resultado un 15 por ciento de mejor comportamiento en siniestralidad” de este tipo de vehículos. Fernández destaca igualmente que, al margen del “monopolio que el factor humano representa en las causas de siniestralidad, es fundamental que los vehículos sean capaces de proporcionar una conducción más pausada, a lo que se une un mayor auxilio de las tecnologías (ADAS) con las que cuentan los modelos híbridos”

Mayores emisiones implican mayor riesgo de accidente

El informe también muestra como “a menores emisiones, menor riesgo de accidente”, pues a medida que aumenta el volumen de emisiones que expelen los modelos de la flota, aumenta el número de accidentes y empeoran los distintos indicadores de siniestralidad en cuanto a frecuencia, culpabilidad, gravedad de los accidentes, daños materiales y lesiones en las personas implicadas y afectadas por el accidente. “Los vehículos que superan los 120 g/km de emisiones CO2 incrementan en un 40 por ciento el riesgo de sufrir un accidente frente a los vehículos que expelen menores volúmenes de emisiones".

El informe de Seguridad Vial elaborado por LeasePlan no es el único que apunta a la mayor seguridad que aporta el uso de vehículos híbridos y eléctricos. Los test EuroNCAP, los que certifican la seguridad de cuantos vehículos se homologan en el mercado también indican que este tipo de vehículos suelen obtener, por lo general, la puntuación máxima de 5 estrellas que la organización certificadora otorga. Y entre los modelos mejor valorados por la organización hay varios modelos híbridos y eléctricos de distintas marcas.

Distintas compañías de seguros europeas también han analizado la seguridad vial de los vehículos electrificados. Según distintos informes consultados, los modelos electrificados facilitan una mayor seguridad vial debido al tipo de conducción que requieren, “más sosegada y tranquila” lo que si bien permite reducir el número de incidentes en carretera susceptible de acabar en un accidente, pero no les exime de determinados riesgos. Es más, en función del tipo de vehículo híbrido o eléctrico, los riesgos pueden variar de forma notable.

A mayor potencia, mayores riesgos

Aseguradoras como Axa, o las danesas Topdanmark, Tryg y Codan, indican que hay distintos tipos de accidentes en los cuales determinados tipos de vehículos electrificados pueden verse involucrados. Según informa la revista alemana Auto Motor und Sport, el nivel de siniestralidad de los modelos más potentes de ambos segmentos se incrementa en un 20 por ciento con respecto a los de menor potencia, e incluso en marcas como Tesla puede llegar a dispararse hasta en un 50 por ciento: sólo en Dinamarca, en los últimos años se han producido más de 1.500 accidentes de vehículos de esta marca, pese al reducido número de unidades de ella que circulan por sus carreteras. Y, en Noruega, país donde el 42,45 por ciento de los vehículos que se matricularon en 2019 contaban con propulsión eléctrica, la mitad de los nuevos propietarios sufrieron algún percance o accidente durante el primer año de uso de los mismos, frente al 25/30 por ciento de los nuevos propietarios de vehículos diesel o gasolina durante el mismo período. Incidentes que “se producen principalmente en la parte frontal del vehículo” y en fases especialmente críticas, como son “al arrancar o al detener el vehículo”, indica Soren Friss, responsable de Codan RSA Insurance Group, multinacional de seguros generales con presencia en mercados como los del Reino Unido, Irlanda, Canadá, Noruega, Suecia, Finlandia, Dinamarca, Islandia o Islas Feroe. Aunque Friss añade que “existen señales para el optimismo: el número de accidentes de vehículos eléctricos debería disminuir después de ocho meses de aclimatación del nuevo propietario a su tipo de conducción”.

Capacidad de aceleración y ausencia de ruidos

Según los informes de las aseguradoras del norte de Europa, los vehículos electrificados presentan distintas características que sus nuevos propietarios deben conocer y tener en cuenta a la hora de conducirlos para evitar posibles accidentes. Por ejemplo, la muy elevada capacidad de aceleración desde parado que ofrecen es un arma de doble filo, pues si bien resulta especialmente positiva por la gran capacidad de respuesta que ello permite al coche cuando circula en carretera, por otra parte es muy negativa dado que no todos los conductores son capaces de controlarla debidamente, especialmente cuando parten desde parado en un semáforo.

La ausencia de ruido en los motores eléctricos también es fuente de numerosos problemas que acaban en incidentes y accidentes de distinto tipo. En ciudad, resulta especialmente peligrosa para los peatones, dado que cuando los híbridos y eléctricos circulan por debajo de los 30 km/h, en la gran mayoría de las ocasiones no producen ningún tipo de ruido y eso impide a peatones y usuarios de la vía percatarse de su cercanía y presencia. Y en carretera también es especialmente contraproducente, pues si bien por encima de la velocidad indicada el ruido que provoca la rodadura del vehículo sobre el asfalto ya advierte de la presencia de los híbridos y eléctricos en la carretera, la percepción de su conductor sobre la velocidad real a la que circula el vehículo es claramente inferior a la real cuando se circula en modo cero emisiones, lo que provoca errores en el cálculo de distancias al detener el vehículo, afrontar curvas, adelantamientos, etc. Por todo ello, numerosos fabricantes ya han introducido sistemas específicos en sus modelos a la venta para generar un ruido semejante al que emiten los vehículos con motores a combustión. Sistemas que, desde este pasado mes de enero, la Unión Europea ya exige estén incluidos en el equipamiento de todos los vehículos dotados con motores eléctricos que se matriculen dentro de sus fronteras.

La inexperiencia, un factor de riesgo

La aseguradora francesa AXA también destaca en un informe sobre seguridad vial de los vehículos híbridos y eléctricos que, en el caso de los de mayor rendimiento y potencia, estos tienen incluso un 40 por ciento más de probabilidades de sufrir un accidente que un coche de combustión debido a la inexperiencia de los conductores en el manejo de vehículos con estas tecnologías. Inexperiencia que se deja notar especialmente cuando la extraordinaria capacidad en entrega de par de estos motores entra en acción y se producen importantes episodios de aceleración instantánea tanto partiendo desde parado como ya en circulación en la carretera.

Bettina Zahnd, investigadora de siniestros en la aseguradora francesa AXA, lo tiene claro: “Ser capaz de conducir un vehículo no significa saber conducir cualquier vehículo. Es importante tener conocimientos específicos y realizar prácticas de conducción, algo muy necesario cuando se trata de vehículos eléctricos, en los que hay que acostumbrarse a su particular capacidad de aceleración y frenado para garantizar la seguridad de marcha”. Recordemos por ejemplo los nuevos dispositivos e-pedal que muchos eléctricos ya incorporan mediante los cuales el coche acelera y frena usando únicamente el pedal del acelerador, o el que esta pasada semana ha presentado McLaren sobre su primer vehículo híbrido, el Artura, mediante el cual la marcha atrás se produce directamente desde el uso del motor eléctrico sin necesidad de recurrir al uso del cambio de marchas.

En este sentido, la formación de los conductores de la flota adquiere aún mayor importancia. En la Escuela de Conducción del RACE en el Circuito del Jarama lo tienen muy claro: “Tan importante como ser consciente del peligro es conocer cómo actuar al volante de un vehículo eléctrico”. Una formación que debe ir mucho más allá de una mera práctica en carretera, pues muchos conductores ignoran estas y otras circunstancias sobre el manejo de los vehículos híbridos y eléctricos. Sin formación adecuada no serán capaces de aprovechar las grandes ventajas que estos vehículos ofrecen. Pero esta, será una historia que contaremos otro día