28 de junio de 2020

Los avances tecnológicos han cambiado los fundamentos de muchas industrias. El aumento de la conectividad, así como de la digitalización, también está afectando a la industria del automóvil. Según un estudio realizado por Bloomberg, las ventas de automóviles se están desplomando durante estos últimos años. Cox Automotive determina, gracias a una encuesta realizada, que el 60% de los encuestados manifiestan que la necesidad de poseer un automóvil en propiedad ha disminuido. Debido a esta nueva realidad y gracias a los avances tecnológicos, surgen nuevas formas de transporte, como es el CaaS (Car as a Service), es decir, que por una cuota mensual o anual, el usuario tiene acceso a una flota de vehículos a su disposición.

Según Raj Kapoor, director de estrategia de la conducción autónoma de Lyft (Empresa de transporte que conecta conductores y usuarios de coches compartidos), el 14% del parque automovilístico de Los Ángeles se encuentra parado. Los utilitarios están inactivos el 96% del tiempo. Los mismos datos de estacionamiento nos devuelve un estudio realizado por la Fundación RAC en Reino Unido.

 

Nuevos desplazamientos en las ciudades

Actualmente, más del 50% de la población mundial vive en ciudades y se espera que este número se incremente a 75%. Dos mil quinientos millones de personas se trasladarán a las ciudades en los próximos años. Es el momento de encontrar nuevas opciones de movilidad que sirvan para dar cabida a este crecimiento. Se deben buscar nuevas alternativas para que las personas se puedan desplazar de un punto A a un punto B, y parte de la solución se encuentra en compartir el transporte que ya hay en circulación.

Esta es la razón por la que la industria del automóvil se ve obligada a repensar sus modelos de negocio tradicionales. Esta industria ya no va a depender únicamente de la venta de vehículos. En su lugar, las empresas planean cambiar su enfoque basado en el producto, y avanzar hacia un enfoque basado en ofrecer servicios que brindan a los compradores nuevas oportunidades y una mayor flexibilidad en cuanto a la posesión y el uso de los vehículos.

El Car as a Service establece una mejora sobre el modelo de arrendamiento de los vehículos existentes. El actual modelo está muy centrado en los activos; los contratos obligan a los
clientes a poseer vehículos en propiedad durante largos periodos de tiempo. El programa de Car as a Service, proporciona flexibilidad a cada cliente, pudiendo cambiar y mejorar sus vehículos cuando lo necesiten. A diferencia de los contratos de arrendamiento, la suscripción a un automóvil no vincula al cliente durante muchos años. Además de ser altamente flexibles, los programas de suscripción de vehículos se perciben como más rentables que los alquileres o compras.

En las próximas décadas, los vehículos autosuficientes se apoderarán de las carreteras, y se espera que la gran mayoría de la flota esté dedicada a los servicios. Con la llegada de este tipo de vehículos, las oportunidades de servicios como Car as a Service se están convirtiendo en una nueva alternativa futura para el transporte urbano.