6 de febrero de 2020

Conducir es una actividad que entraña riesgo, puesto que en ella influyen multitud de factores (estado de la carretera, meteorología, disposición del conductor, etc.) que pueden conjugarse con resultados fatales. Sin embargo, como conductor, se pueden tomar una serie de medidas que ayudan en gran parte a evitar la siniestralidad. No son complejas y solo requieren atención y algo de cuidado por parte de quien va al volante.

1. Mantén el coche a punto

La seguridad empieza porque el vehículo esté en el estado que tiene que estar. Revisar de manera periódica elementos clave del mismo, tales como las luces, los frenos o los neumáticos ayudarán a que, si llega el momento en el que ocurra un percance, el coche responda de la manera que debe.

2. Evita las distracciones

Es una recomendación que no debería hacer falta ni mencionar, pero todavía a día de hoy son muchos los conductores que se distraen con una llamada o utilizando el móvil, lo que hace que no presten atención a la carretera y se produzcan accidentes. Hasta tal punto es así que las distracciones al volante suponen la primera causa de accidentes con víctimas mortales en España.

3. El navegador, preparado desde antes del viaje

Los coches cuentan con tecnología muy útil que, eso sí, se puede volver en nuestra contra. Por intuitivo que sea, el sistema multimedia del automóvil nos obliga a dejar de prestar atención a la carretera al usar cualquiera de sus funciones, por lo que conviene dejarlas programadas desde antes de arrancar, sobre todo si hablamos de un viaje y de establecer una ruta en el navegador.

4. Evita el cansancio y la somnolencia

Ponerse al volante cansado o con sueño es realmente peligroso, puesto que en cualquiera de los dos estados el conductor pierde capacidad de reacción y se ven mermados sus reflejos. Por eso, comenzar un viaje en este estado no debería ni ser una opción y en caso de experimentar fatiga durante el trayecto hay que pararse a descansar. Además, medidas como tomar bebidas con cafeína o hidratarse correctamente ayudan a mantenerse despejado.

5. Adopta una buena posición al volante

Puede parecer baladí, pero sentarse de manera correcta puede evitar muchos problemas al conductor. Hay que tomarse un tiempo para ajustar el asiento de manera que la posición
resulte cómoda y así el conductor no se fatigue en exceso. Para ello hay que cumplir ciertos requisitos: respaldo ligeramente reclinado, distancia a los pedales que permita presionarlos hasta el fondo sin problemas, distancia al volante que lo sitúe en las muñecas al estirar los brazos, lo que nos dará mayor margen al girar; cinturón que se ajuste bien y tener el reposacabezas bien colocado.

6. Lleva a cabo una conducción tranquila

Conducir de manera progresiva tiene innumerables ventajas, que van desde aumentar la durabilidad de los componentes del coche a reducir el consumo, pero también permite que los otros usuarios de la vía puedan reaccionar de manera acorde a tus movimientos, siendo más fácil evitar posibles accidentes.

7. Anticípate a lo que te rodea

Ya hemos visto que la atención es clave para evitar la siniestralidad, pero es que hay que ser consciente de todo lo que nos rodea: otros conductores, peatones, ciclistas, señales, semáforos, el estado de la carretera… Si consigues interiorizar todos esos factores podrás reaccionar incluso antes de que se produzca un percance, por ejemplo, anticipando cuando otro vehículo vaya a meterse en tu carril sin utilizar los intermitentes.

8. Señaliza tus maniobras

Indica siempre con los intermitentes cuál es el siguiente movimiento que vas a hacer y, a ser posible, hazlo con tiempo para que los vehículos que te rodean tengan tiempo de percatarse y
actuar en consecuencia. No utilizarlos es una mala praxis muy habitual en nuestras carreteras que tiene como consecuencia movimientos inesperados que pueden acabar en accidentes.

9. Adáptate a las circunstancias

No es lo mismo conducir en verano con sol y el firme seco que hacerlo en la época otoñal, con lluvia y el suelo cubierto de hojas; o en invierno con placas de hielo. Cada circunstancia
permite cierto tipo de conducción y en condiciones adversas hay que extremar las precauciones (reducir la velocidad, aumentar la distancia de seguridad, etc.).

10. No lleves bultos sueltos en el coche

Organizar bien la carga del maletero es imprescindible, pero todavía incluso más no llevar bultos sueltos por el habitáculo. En cualquier maniobra pueden desplazarse, creando una distracción inapropiada, y en caso de un frenazo brusco o accidente se convierten en proyectiles que pueden causar lesiones a los ocupantes.